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21 noviembre 2011

Atalía





Atalía
«Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo era muerto, se levantó y destruyó toda la descendencia real.» (2a. Reyes 11:1)
LEASE: 2a CORINTIOS 22.
Hay un paralelo sorprendente entre la relación de Israel con Judá y la de los descendientes de Caín, y los de Set. Caín se apartó, él y su familia, de todas las personas temerosas de Dios en su día. Años más tarde las hijas de los camitas tentaron a los hijos de Set, y acabaron preparando la escena para el diluvio. De la misma manera el idólatra Israel se separó primero de Judá. Luego por medio de una mujer licenciosa, trató de entrampar a Judá, y con ello lo preparó para la cautividad babilónica.
La licenciosa mujer que de esta manera preparó la caída moral de Judá fue Atalía, la hija de Acab y de Jezabel. Era la verdadera personificación de toda la maldad de sus padres. Jezabel había traído el veneno de Sidón y lo había inyectado en las venas de Israel. Y ahora Atalía iba a trasvasarlo a las venas de Jerusalén. Notamos en este relato que un rey de la casa de David, en vez de aliarse con el profeta de Dios en el conflicto entre Acab y Elías, se decidió en cambio a favor de la dinastía de Acab. Incluso permitió a Joram, príncipe heredero que se casara con la hija de Jezabel.
Si Jerusalén no se hubiera ya apartado mucho del servicio de Jehová, la llegada de Atalía y sus sacerdotes de Baal habría incitado una reacción violenta en contra por parte del pueblo de Jerusalén. Pero no ocurrió tal cosa. Al contrario, Atalía pasó a regir Israel en el momento que fue hecha reina.
En bastantes aspectos Atalía se parece a su propia madre Jezabel, y lo que hizo Atalía en Jerusalén es similar a lo que había hecho Jezabel en Jezreel, en Samaria. Aparecieron en Jerusalén templos a Baal por todas partes. El tenor de vida de Jerusalén cambió completamente. La mundanalidad prevalecía y los que temían a Jehová tuvieron que partir de Jerusalén.
Pero Jehová llamó a Jehú, el cual eliminó a la dinastía de Acab en Israel y dio muerte al hijo de Atalía, Ocozías. En vista de ello Atalía decidió exterminar a todos los otros hijos de Joram, su esposo, posibles herederos del trono, y se puso ella misma al frente.
Milagrosamente se salvó un hijo de Ocozías, Joás, que fue escondido en casa de Josafat, una hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joyada. Esta mujer era hermana de Ocozías. Atalía reinó seis años. Después de este tiempo Joyada proclamó rey a Joás. Atalía fue ejecutada y todos los altares de Baal derribados.
Parece no haber límites a la capacidad para el mal en una mujer con las entrañas de Jezabel o de Atalías cuando no reconoce los límites de su propia naturaleza humana, o rehúsa aceptar las limitaciones que Dios ha establecido.
 Fuente wikipedia 



  
Atalía quizás sea la primera mujer en la historia de dar un golpe de estado. Esta muy sanguinaria, cruel y malvada caminaba por senderos de la maldad. Era la madre del rey Ocozías.

Eran tiempos de intriga, de lucha de poder, de crímenes, el castigo de Dios caía sobre la descendencia de Acab por haber pecado contra Dios. Jazabel había sido lanzada por una ventana y los perros se la comieron, no fue sepultada como decía la profecía. Jehú había sido nombrado rey. Dios lo había escogido para exterminar a los seguidores de Baal. Este muy astuto ordenó a todo seguidor de este falso dios a congregarse en el templo, pues había dicho que él serviría en mucho a Baal, más que Acab. Así que ordenó que si alguno no asistía al templo lo mataría. Todos los seguidores de Baal se presentaron jubilosos, confiados en la victoria sobre los profetas de Dios, Jehú ordenó que se le dieran las vestiduras utilizadas en el culto a Baal y ordenó que no quería ni a un sólo profeta de Jehová.

La multitud se congregó en el templo para llevar acabo el acto de adoración a Baal, pero todo había sido una trampa muy bien concebida por Jehú, quien puso a ochenta soldados frente al templo y ordenó que los mataran a todo, así Jehú erradicó el culto a Baal en Israel. Pero no destruyó los becerros de oro que estaban en Bet-el y Dan.

Luego Jehú persiguió a Jocozías que huía por el huerto de la casa real, y sus hombres hirieron a Ocozías que llegó a Meguido, y murió allí.. (2Reyes 9:27)

Una vez muerto Ocozías, entonces Atalía viendo que su hijo había sido asesinado mata a toda la casa real.

Cuando Atalías madre de Ocozías vio que su hijo era muerto, se levantó y destruyó toda la descendencia real. 2Reyes 11:1

Pero Josaba, hija del rey Joram, hermana de Ocozías cuando vio que Atalías estaba matando a todos los descendientes de la casa real, tomó al pequeño hijo de Jocozías,
Joás y lo ocultó en el templo durante seis años. Entonces Atalías comenzó a reinar.

Y sacando luego Joiada al hijo del rey, le puso la corona y el testimonio y le hicieron rey ungiéndole; y batiendo las manos dijeron:¡Viva el rey!

Y oyendo Atalías el estruendo del pueblo que corría, entró al pueblo en el templo de Jehová. 2Reyes 11:12-13

Y cuando Atalías vio al nuevo rey con su corona gritaba indignada:¡Traición!¡Traición!

Luego Joiada, el sacerdote, ordenó que sacaran a Atalía del templo y que la mataran fuera del mismo.

Le abrieron, pues, paso; y en el camino por donde entran los de a caballo a la casa del rey, allí la mataron. 2Reyes 11:16

Así terminaron las ambiciones de esta mujer que llegó al trono mediante la fuerza, el crimen, el odio y la venganza. El poder y las ansias de riquezas corrompen. Ciertamente que los impío no podrán prevalecer, llegarán al poder, ocuparán puestos de mando, pero cuando llegue el momento de la justicia divina, no escaparán. Si los dictadores leyeran y estudiaran la Palabra de Dios se darán cuenta que la maldad no prevalecerá sobre el bien, que la esclavitud cederá ante la libertad, que las injusticias no prevalecerá sobre la justica, que el camino espacioso no es mejor que el camino angosto que conduce a Dios, que la guerra no es mejor camino que la paz. 
Fuente: Escuadrones de la fe de Jesucristo. galeon.com

10 agosto 2011

Atalía





Atalía
«Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo era muerto, se levantó y destruyó toda la descendencia real.» (2a. Reyes 11:1)
LEASE: 2a CORINTIOS 22.
Hay un paralelo sorprendente entre la relación de Israel con Judá y la de los descendientes de Caín, y los de Set. Caín se apartó, él y su familia, de todas las personas temerosas de Dios en su día. Años más tarde las hijas de los camitas tentaron a los hijos de Set, y acabaron preparando la escena para el diluvio. De la misma manera el idólatra Israel se separó primero de Judá. Luego por medio de una mujer licenciosa, trató de entrampar a Judá, y con ello lo preparó para la cautividad babilónica.
La licenciosa mujer que de esta manera preparó la caída moral de Judá fue Atalía, la hija de Acab y de Jezabel. Era la verdadera personificación de toda la maldad de sus padres. Jezabel había traído el veneno de Sidón y lo había inyectado en las venas de Israel. Y ahora Atalía iba a trasvasarlo a las venas de Jerusalén. Notamos en este relato que un rey de la casa de David, en vez de aliarse con el profeta de Dios en el conflicto entre Acab y Elías, se decidió en cambio a favor de la dinastía de Acab. Incluso permitió a Joram, príncipe heredero que se casara con la hija de Jezabel.
Si Jerusalén no se hubiera ya apartado mucho del servicio de Jehová, la llegada de Atalía y sus sacerdotes de Baal habría incitado una reacción violenta en contra por parte del pueblo de Jerusalén. Pero no ocurrió tal cosa. Al contrario, Atalía pasó a regir Israel en el momento que fue hecha reina.
En bastantes aspectos Atalía se parece a su propia madre Jezabel, y lo que hizo Atalía en Jerusalén es similar a lo que había hecho Jezabel en Jezreel, en Samaria. Aparecieron en Jerusalén templos a Baal por todas partes. El tenor de vida de Jerusalén cambió completamente. La mundanalidad prevalecía y los que temían a Jehová tuvieron que partir de Jerusalén.
Pero Jehová llamó a Jehú, el cual eliminó a la dinastía de Acab en Israel y dio muerte al hijo de Atalía, Ocozías. En vista de ello Atalía decidió exterminar a todos los otros hijos de Joram, su esposo, posibles herederos del trono, y se puso ella misma al frente.
Milagrosamente se salvó un hijo de Ocozías, Joás, que fue escondido en casa de Josafat, una hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joyada. Esta mujer era hermana de Ocozías. Atalía reinó seis años. Después de este tiempo Joyada proclamó rey a Joás. Atalía fue ejecutada y todos los altares de Baal derribados.
Parece no haber límites a la capacidad para el mal en una mujer con las entrañas de Jezabel o de Atalías cuando no reconoce los límites de su propia naturaleza humana, o rehúsa aceptar las limitaciones que Dios ha establecido.
Preguntas sugeridas para estudio y discusión
1. ¿ Qué religión propagaba Atalía?
2. ¿Cómo procuró eliminar el temor de Dios?
3. ¿Cómo detuvo su mano Dios, y cómo ayudó a su pueblo?

21 julio 2011

Agar





 "Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente"  Génesis 21:9-21
Lease: Génesis 21:9-21
Agar había sido sacada de Egipto cuando era una niña y vendida como esclava. Probablemente había estado ya con Sara en Ur de los Caldeos. El caso es que entre muchos criados y criadas, Agar era tenida en gran estima por su ama. Esto es evidente por el hecho que cuando Sara quería que Abraham tuviera un hijo, cuando ella creía ser estéril, se la dio a Abraham, para que naciera de Agar el hijo de la promesa. Desde el punto de vista de Sara era imposible conceder mayor honor a una esclava.
Y con todo, esto constituyó un pecado delante de Dios, para los tres aunque menos para Agar. Era un pecado y como tal permaneció, pues el acto sexual no es permisible fuera del matrimonio. Es verdad que las costumbres de la época eran diferentes, pero esto no anula las leyes de Dios. Por tanto, los tres eran culpables. En el caso de Abraham y Sara a esta violación de los preceptos de Dios se añadía el pecado de la incredulidad. El intento de asegurar el Hijo de la promesa a través de Agar era el resultado de una falta de fe en la omnipotencia de Dios y la certeza de sus promesas. Agar, siendo una esclava era, naturalmente, la menos responsable por tener menos libertad.
Por tanto, no es de sorprender que ni resulte de este arreglo humano ninguna bendición. Agar "miraba con desprecio a su señora", ya antes de nacer Ismael, y se escapa de su dueña. Luego, cuando Sara dio a luz a un hijo, aparecen los celos entre las dos, celos que luego se trasladan de las madres a los hijos. Ismael se burla de Isaac. Aparece la discordia entre Abraham y Sara. Sólo después de la intervención de Dios Abraham despide a Agar. Esta vez sale para el desierto con el hijo.
Pero esto no completa el episodio de Agar, pues de él ha habido consecuencias visibles aún hoy. De Ismael proceden los árabes, de los cuales salió Mahoma. Así que la fuerza del Islam que todavía es potente en tres continentes, está en su origen unida al nombre de Agar.
De hecho, hay en esta circunstancia un misterio que no ha sido bien comprendido todavía. Es indudable que esta muchacha egipcia había llegado a un conocimiento del verdadero Dios en la tienda de Abraham. Por la gracia de Dios había aparecido la fe en su corazón. Y a través de esta promesa había en ella fe en el Mesías. Agar tiene que haber soñado que iba a dar a luz al antecesor del Mesías. Y así lo creería durante años, pero en el curso del tiempo sus ojos se abrirían y entró la desilusión.
Sin embargo, antes y después de esta ilusión de la fe, Agar fue objeto de un especial cuidado por parte de Dios. Dos veces tuvo el privilegio de ser testimonio de la aparición del Señor. La primera vez en el camino de Shur, cuando se había escapado; la segunda en el desierto de Beerseba, cuando Ismael se estaba muriendo de sed. Con toda esta atención por parte de Dios es natural que tenga un gran significado en la historia de su reino. Porque el Señor le dio ricas promesas. En el desierto de Beerseba le dijo claramente que haría de su hijo una gran nación. Antes le había dicho que "sería hombre fiero, la mano de todos contra él, su mano contra todos." Y a Abraham, Dios le dijo que daría prosperidad a Ismael por ser la simiente de Abraham. Todo esto está registrado en Génesis 16:10-12 y en 21:13, mucho antes del nacimiento de Mahoma. Vemos que la profecía se ha cumplido literalmente. Y con todo, esta página de la historia, que empieza con la fe de Agar y termina con la falsa fe del Islam, permanece envuelto en la niebla. Sólo se puede decir que el pueblo nacido de Agar ha sido empleado por Dios para disciplinar a su Iglesia. Pero hemos de considerar también que poseen grandes territorios que constituyen una barrera contra el paganismo. Todos ellos, muchos millones, creen en un solo Dios, y en la revelación profética de Dios. Hemos de recordar que los mahometanos reconocen a Jesús como profeta. Su error es no creer en Jesús como Mesías, y en colocar un falso profeta por encima de Él. Por ello permanecen en parte del Antiguo Testamento y rechazan el Nuevo. Colocan su fe en el contenido del Corán.
Esto es quizá lo que insinúa Pablo cuando en Gálatas 4:22 compara a Sara con una mujer libre y a Agar con una esclava, y místicamente lo interpreta significando que los que no encuentran al Mesías permanecen "hijos de la esclava", y los otros "hijos de la libre". Es posible que se refiera a la Jerusalén terrenal, y a la religión cristiana, que no busca su Jerusalén sobre la tierra, sino eternamente en los cielos.
Sea como sea, Agar aparece en las Escrituras por más razones que meramente estimular nuestra simpatía por el hecho que se perdió en el desierto. Aparece como un eslabón en la cadena de la Providencia insondable de Dios. El nombre de Agar está entrelazado con las raíces de la historia de la Iglesia de Dios.
 Preguntas sugeridas para estudio y discusión:
1- ¿Cuál fue el pecado de Agar? ¿Por qué era mayor el pecado de Sara y de Abraham  que el suyo?
2- ¿Qué profetizó Dios a Agar que se ha cumplido?
3- ¿Cuál es el mensaje particular de la vida de Agar para nosotros?

28 mayo 2011

Asena't


Asenat
"Y le dio Faraón por mujer (a José) a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On"  (Génesis 41:45).
Lease: Génesis 41:45-52
Faraón estaba decidido a convertir a José en un egipcio de modo completo; quería que este joven hebreo asimilara el estilo de vida nacional. José le había agradado, era un hombre valioso; Faraón le consideraba un genio, un verdadero hombre de estado. Pero él no tenía idea del Dios de Israel, que era quien había enviado a José para salvar a Egipto. Desde el principio Faraón se opuso a Jehová.
Para transformar a José en una perla de la corona de Egipto, le concede toda clase de honores. Le cambia el nombre, por el de Safnat-paneaj (que significa "declarador de lo oculto"), y le da por mujer a Asenat. Esto era un honor, pues era la hija de Potifera, sacerdote de On, la ciudad sagrada de los adoradores del sol. La casta de sacerdotes era muy elevada en Egipto, hombres con estudios profundos y que eran el depósito de la sabiduría de Egipto, conocida en la historia de modo tradicional.
José podía interpretar sueños, y podía penetrar los secretos de la naturaleza. Era también un sabio, y es lógico que se le asimilara a la casta sacerdotal. No sabemos si José estaba contento con este arreglo. En todo caso el resultado del mismo fue, sin duda, implicarle en la idolatría egipcia y el pasar a ser un miembro de esta casta le acarreaba el prestigio resultante de esta idolatría.
No tenemos derechos a suponer que José se casara con esta mujer con entusiasmo. Sabemos que José podía resistir la tentación de la carne, como nos lo muestra que la mujer de Potifar, sin duda una mujer de gran experiencia a este respecto, fracasó en sus repetidos intentos de hacerle caer en el lazo de sus encantos.
Como sea, sabemos que Asenat entró en la casa de José como su esposa. Y los mismos nombres de los dos hijos que José tuvo con ella nos dan idea de que empezaba José a cosechar el fruto de su liviandad y poca entereza. El primero se llamó Manasés, porque dijo José: "Dios me hizo olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre." El segundo se llamó Efraim: "Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción." El plan de Faraón de hacer de José un egipcio tenía éxito. Asenat estaba contribuyendo a que José se resignara a la idea que había muerto para la casa de su padre.
Sucedió, como sabemos, que por la providencia de Dios, la casa de su padre volvió a recobrarle, en Egipto. Entonces José mismo se volvió a unir a los suyos hasta el punto que insistió en que sus huesos fueran enterrados con los de sus padres en Canaán.
Si no hubiera habido otras influencias en su matrimonio con Asenat, José habría sido enterrado en Egipto. Pero hay algo de la sangre de Asenat en las venas de Efraim y de Manasés, que los divide del verdadero Israel. De estos dos hijos apareció con el tiempo el cisma y la separación entre las generaciones ulteriores de Jacob.Efraim se opone a Judá, y Jeroboán, al hijo de Salomón. Esto resulta en el conflicto entre Samaria y Jerusalén. Es en Samaria que el servicio de Baal predomina; es allí que Jezabel da muerte a los profetas del Señor. Así que José, que se elevó a una posición de autoridad y distinción acaba completamente eliminado. La gloria de la familia de Jacob se acumula sólo sobre Judá.
Si se pregunta por qué la tribu de José fue eliminada tan rápidamente, la Escritura nos da la respuesta:
"José se casó con Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On."